Diego Diaz Veas<<El día 17 de abril del 2012, sufrí una considerable lesión en la zona de mi rodilla derecha realizando acrobacia de suelo. El diagnóstico médico fue: Rotura total del ligamento cruzado anterior, rotura parcial (grado II) de ligamento lateral externo, extenso edema de partes blandas y óseo, pequeña fisuración horizontal en el tercio medio del menisco interno. Moderado derrame articular.

La única solución médica posible si quería continuar realizando acrobacia era la intervención quirúrgica, en dónde se me quitaría el ligamento cruzado anterior y se reemplazaría o bien por un injerto de un banco de tejido, bien quitándome parte del tejido rotuliano o izquiotibial de mi propio cuerpo. Según la visión médica tradicional los ligamentos y tendones no se regeneran. Antes de operar había que desinflamar, por lo que tenía que aplicar hielo cada 10 minutos en la zona afectada.

Tras el impacto psicológico que tuve al recibir este informe médico, divagué unos días sin saber que buscaba ni por donde, pero intentando encontrar algún otro camino que le diera mayor esperanza a mi cuerpo y no tuviera un efecto tan invasivo en él. Tampoco apliqué hielo porque sentía que no le hacía bien, ni era natural para mi cuerpo.

Fue en ese entonces cuando conocí a Benito Contesti, quien me educó en el camino hacia la Autocuración, ofreciéndose él como una guía o facilitador energético hacia esa vía curativa. Entendí que el trabajo fundamental, capaz de generar el cambio en mi cuerpo, tenía que realizarlo yo. Benito sólo me entregaba el conocimiento que mi mente necesitaba tener para estar en calma y operar positivamente, eliminando todo patrón negativo de raciocinio y conducta, anclados a nuestra crianza, cultura y civilización. Realizamos trabajos de meditación, canalización de energía y un trabajo de curación consciente, que a través de la visualización del cuerpo afectado se envían mensajes positivos de alineamiento celular que trae consigo la reconstrucción de los tejidos.

A los 2 meses de mi accidente me volví a hacer la Resonancia Magnética y como resultado ya tenía recompuesto el 50% de mi ligamento cruzado anterior y el ligamento lateral externo ya totalmente sano. Estos resultados me dieron más fuerza psicológica para seguir creyendo y practicar la Autocuración.

Casi cumplidos los 5 meses me hice la tercera Resonancia Magnética. Ahora el ligamento cruzado anterior ya estaba completamente reconstruido y sólo queda una pequeña micro fisura del menisco interno. Ya podía volver a hacer acrobacia y entrenar tranquilamente.

A veces me pregunto por qué tuve la mala suerte de haberme lesionado y perder 5 meses de entrenamiento que es una eternidad para un deportista profesional. Pero creo que la vida me entregó mas bien un regalo; me otorgó el conocimiento de la Autocuración. Esta nueva hermosa forma de entender mi cuerpo y sus procesos me acompañará para el resto de mis días y mi cuerpo ya nunca volverá a enfermar. Sólo nos enfermamos cuando nos dejamos de sentir a nosotros mismos, cuando nos dejamos de escuchar.>>

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